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Nos encontramos en nuestra oficina o departamento gráfico trabajando en algún proyecto y recibimos la llamada o correo de un potencial cliente solicitándonos la cotización de un sitio Web o algún diseño gráfico para alguna línea de productos. Que hacer? cómo cobrarle? que parámetros utilizo para poder obtener ganancias y lo más importante; conseguir al cliente y no dejarlo ir?

Son muchos parámetros los cuáles tendríamos que considerar, entre los que tenemos; el tiempo que llevaría realizar ese proyecto, la empresa o persona a la que se está haciendo el trabajo, pues es obvio que tenemos que manejar distintos rubros según quien lo solicite; no podemos cobrar a Coca Cola lo mismo que a nuestro vecino o una empresa que recién se está iniciando en el mundo del Internet.
Varios entendidos acuerdan en que se debe seguir una secuencia de hechos relevantes para poder cobrar adecuadamente y sin exageraciones para nuestros potenciales clientes y pérdidas en ganancias para los diseñadores. El asunto está en buscar un equilibrio tomando en cuenta algunos aspectos que son expuestos a continuación:

2. Consideración de tiempo y recursos
Uno de los primordiales aspectos a tomar en cuenta, son el tiempo y recursos que vamos a emplear en dicho proyecto. A partir de la fecha en la que el cliente acepte nuestra oferta, tenemos que considerar la extensión del proyecto, y poner atención en lo siguiente: software a utilizar, tratamiento de fotografías, texto a ser publicado en el sitio; en éste último vamos a tener casos en los que el cliente ni siquiera tiene el texto de su empresa en un formato electrónico; (Word, Excel, etc) por lo que se debería también considerar la posibilidad de subir los textos en versión papel a Word u otro editor de texto, lo que conlleva a demorar más el trabajo y por consiguiente más tarea y sacrificio para ti.
En cuánto a recursos; si eres un diseñador freelance por ejemplo, considera lo que gastas de tu bolsillo para estar conectado a la red, o si para conseguir alguna actualización tienes que salir al cybercafe de la esquina para ingresar a Internet. Todo eso parecería minúsculo, que más dá unos cuántos centavos, pero ¡ojo! suma esto al mes, luego al año, te darás cuenta que el precio con el cuál tu creías estabas sacando alguna ganancia se te ha ido en buses, si tienes auto; gasolina, etc.


3. No estandarizar los proyectos
Son muchas las respuestas, en cuánto a este tema. Mucho se ha hablado de buscar una forma de estandarizar los costos en cuánto a diseño, pero déjenme decirles nuevamente que no hay una forma o software que nos pueda dar una idea, pues el campo en el que un diseñador se desenvuelve es en la creatividad, y resulta un poco perverso decir que tenemos que ponerle precio a nuestras ideas.
Un producto intangible como lo es el diseño Web por ejemplo; no se puede estandarizar, es muy difícil, sobre todo porque manejamos diferentes proyectos; diferentes personas; alianzas estratégicas; cliente esporádicos, clientes familiares; colaboración entre colegas; free lance a agencias de publicidad; proyectos a despachos de diseño; free lance a clientes directos; clientes relativamente fácil de lograr acuerdos; potenciales clientes que desean obtener websites increíbles a precios que nunca podríamos ofertar.
Llegará en algún momento en el que se logre estandarizar las tarifas, mientras tanto tendremos que basarnos en nuestra buena visión para cotizar y hacer casi magia con nuestros números; dispuestos en ocasiones a perder ganancias; otras a ganar experiencia; o quizá inclusive a conseguir una tendencia que crece día a día; un trueque empresarial.
Fuente: Diseñándonos

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